El 6 de julio de 1816, en una sesión secreta del Congreso de Tucumán, Manuel Belgrano advirtió que el mundo había cambiado y que ya no era posible seguir dudando.
Había llegado el momento de declarar la Independencia.
Pero fue mucho más allá. También presentó un proyecto para organizar la nueva Nación, integrando a los pueblos andinos en un mismo destino común.
Aquel discurso quedó opacado por el Acta del 9 de Julio. Sin embargo, ayudó a definir uno de los momentos más trascendentes de nuestra historia.

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