Federico Manuel Peralta Ramos fue un artista argentino, representante del dadaísmo y de la vanguardia de los años 1960. Uno de los personajes más originales y excéntricos de Buenos Aires, él mismo era su obra de arte.
Julio 2026 Lautaro Dores
El talentoso y desconcertante dandy que gastó 3 mil dólares de la beca Guggenheim en una cena en el Alvear para 25 amigos
Federico Manuel Peralta Ramos subió la vara del dandismo: cumplió todas sus leyes, pero las quebrantó con su desfachatez e irreverencia
El artista argentino que ganó una beca y la gastó invitando a comer a sus amigos fue Federico Manuel Peralta Ramos.
Los hechos clave
La beca: Obtuvo la prestigiosa Beca Guggenheim en el año 1968.
El banquete: Usó el dinero para invitar a 25 amigos a una cena de lujo en el Hotel Alvear, bautizando el evento como "La última cena".
La justificación: Ante el reclamo de la fundación por no usar los fondos en fines académicos tradicionales, respondió célebremente: «Leonardo pintó La última cena, yo la di».
Federico Peralta Ramos: artista, bon vivant, dandy de Buenos Aires (YouTube)
"Dandy (o dandi): arquetipo de persona muy refinada en el vestir, con grandes conocimientos de moda, proveniente de la burguesía, y de fuerte personalidad."
(Diccionario de la Real Academia, última edición)
La última vez que lo vi –que lo vieron miles– caminaba por la calle Florida. Era verano, pero a despecho del calor, vestía smoking gris perla de gruesa tela, sin duda surgida de históricas hilanderías londinenses. Era 1983, acaso habría cumplido sus primeros 44 años, empezados en Mar del Plata el 29 de enero de 1939, ya había escrito una de sus primeras definiciones autobiográficas: "Pinté sin saber pintar, escribí sin saber escribir, canté sin saber cantar. La torpeza repetida se transforma en estilo", y alto, macizo y orondo, no presagiaba que le quedaban apenas nueve años sobre la Tierra.
En 1968, cuando los estudiantes franceses levantaban barricadas en París, la gente de color quemaba sus propios ghettos en Wasington, y la guerrilla vietcong llegaba al centro de Saigón, él –Federico Manuel Peralta Ramos– perpetró su mayor y más audaz revolución estética: ganó la codiciada beca Guggenheim, gastó hasta el último dólar en un banquete para sus amigos en el hotel Alvear, lo llamó "La última cena", parodiando a Leonardo Da Vinci y su obra magna.
La Fundación Guggenheim le exigió que devolviera el dinero del premio. Y Federico respondió con esta carta:
"Junio 14 de 1971. Dear Mr. Mathias. (…) En cuanto recibí el primer aporte de la beca (…) invité a un grupo de amigos –25 personas– a una comida, y después a bailar a la boite África, que costó u$s 300.
Me impulsó la convicción de que 'la vida es una obra de arte', por lo que en vez de 'pintar' una comida, dí una comida (…) También me mandé hacer tres trajes (costo: u$s 500.), pagué deudas (u$s 1.000.)".
La confesión siguió: compra de tres cuadros por 900.000 pesos moneda nacional.


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